
El amor adolescente no tiene por qué ser siempre trágico, dramático o un festival de fuegos artificiales. También puede ser algo que se construye de forma lenta y cuidada, como una semilla que plantamos y vamos regando cada día hasta que sus flores por fin se abren.
Yagate kimi ni naru (Bloom into you), el manga de Nakatani Nio, es una historia delicada, que nos habla sobre la identidad y las relaciones sanas, contada con la sensibilidad de una autora que sabe que el amor no entiende de géneros, sino de conexiones profundas, aceptación, respeto y cuidado.
Y en un país como Japón, donde las relaciones homosexuales todavía son una cuestión tabú; en un mundo que sigue exhalando odio hacia las personas, solo por vivir y amar de un modo diferente, el manga yuri bien entendido y construido se vuelve imprescindible.
El alma de la historia
Yū Koita (en el manga original su apellido es Koito, aunque supongo que en la traducción sonaba algo… violento) es una estudiante de primer año de bachillerato que nunca ha experimentado el amor. Es una chica alegre y sociable, a la que le encanta leer, pero también una persona a la que le cuesta tomar decisiones y suele dejarse empujar por los demás. Pero, lo que la hace diferente de las chicas de su entorno, es que no comprende qué se siente cuando encuentras a una persona especial y te enamoras de ella.
Tōko Nanami estudia en el mismo instituto, un curso por encima de Yū, y forma parte del consejo estudiantil. Es el prototipo de estudiante y compañera perfecta: la primera de la clase, inteligente y amable, popular entre los chicos y las chicas y siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesite.
Cuando Yū se ofrece a echar una mano en el consejo, la primera impresión que se lleva de Tōko es que es una chica como ella: alguien que nunca ha desarrollado un vínculo amoroso por otra persona. Tōko es famosa por rechazar siempre a todos cuantos se le declaran, argumentando que no está interesada en las relaciones, pero todo cambia al conocer a Yū y enamorarse de ella. Aunque ella no puede sentir lo mismo, decide quedarse al lado de Tōko, con la esperanza de que un día será capaz de comprender qué es el amor.
El camino de la identidad
Uno de los temas que explora más en profundidad Yagate kimi ni naru es el de la identidad. ¿Somos quiénes realmente queremos ser o nos esforzamos por ocultar nuestro yo verdadero para protegerlo del mundo exterior?
Bajo el disfraz de chica perfecta, Tōko esconde un alma fragmentada y llena de miedos. Solía ser una niña tímida y asustadiza, que se escondía detrás de la protección de su hermana Mio. Cuando ella murió, entendió que tenía que dar un paso hacia adelante y ser valiente. Sin embargo, no lo hizo como ella misma, sino adoptando el carácter de Mio. El mundo había perdido a una persona maravillosa; su familia, a una hija querida y una hermana que ella veía como una heroína. Así que Tōko decidió que debía convertirse en su sustituta.
Aunque Yū no es la única que se da cuenta de que está representado un papel (Sayaka, la mejor amiga de Tōko, también es consciente de ello), sí es la primera que intenta convencerla de que no es necesario que finja ser quien no es. Ella, que ha tenido la oportunidad de ver pequeños retazos de la auténtica Tōko, quiere ayudarla a liberarlo. Sin embargo, Tōko no está dispuesta a quitarse la máscara.
«No puedo volver a ser la de antes. Antes no tenía nada. Quiero seguir siendo así, especial».
Una actuación que transforma
El momento crucial de la historia es la obra de teatro que representa el consejo estudiantil para el festival cultural del instituto. Y el guion que escribe Koyomi, una de las mejores amigas de Yū, basado en las personalidades de los integrantes de la obra, resulta ser un espejo de la propia vida de Tōko.
La protagonista sufre un accidente y pierde la memoria. Cuando despierta, no recuerda nada de su pasado o del tipo de persona que era. A partir del testimonio de un amigo de la escuela, su hermano pequeño y su novia, va reconstruyendo los fragmentos de su vida anterior. Sin embargo, son piezas que no encajan entre sí porque a cada uno le mostraba una cara diferente. Eso la lleva a pensar que tiene que escoger una de esas máscaras y llevarla el resto de su vida.
En el primer borrador de la obra, la protagonista escoge la personalidad que tenía con su novia. Ante ella se mostraba vulnerable y cariñosa, frente a la chica perfecta que era en clase o la hermana fría y ausente que conocían en casa, por eso cree que ese es su yo auténtico.
Yū, convencida de que ese desenlace no hará más que reforzar en Tōko la idea de que tiene que representar el papel de Mio para siempre, le pide a Koyomi cambiar el final. Uno en el que la protagonista entienda que no tiene que interpretar un personaje, sino dejarse guiar por los sentimientos que está experimentado desde que despertó. Aunque a Tōko no le seduce la idea, acaba aceptándola. Y eso hará que abra los ojos. No solo por el paralelismo con su propia situación, sino porque al terminar la obra comprenderá que ha llegado más lejos de lo que Mio pudo llegar nunca. Ha estado siguiendo sus pasos todo el tiempo, pero Mio murió antes de representar la obra. Y lo que ahora comienza es un camino incierto que deberá andar por su cuenta.
La idea del amor y el amor real
«El amor que leo en los libros y que escucho en las canciones es deslumbrante. Creía que, llegado el momento, yo también flotaría, como si me hubieran crecido alas».
Otro punto fuerte de Yagate kimi ni naru es que nos muestra un amor auténtico, frágil y que requiere de esfuerzo por ambas partes para florecer. Yū empieza la historia creyendo que el amor es algo que un día cae del cielo, te atraviesa y, de pronto, algo cambia dentro de ti. A medida que vaya acercándose a Tōko, su percepción irá mutando y no siempre será consciente de ello.
Para Tōko es diferente, lo tiene muy claro desde el principio. Aunque siempre ha rechazado a todos sus pretendientes, encuentra en Yū algo que la hace especial: que no puede enamorarse de nadie. Tōko se recrea en un amor que es solo suyo, algo que ha escogido más allá del personaje que interpreta, pero piensa que solo se sostiene porque Yū no siente lo mismo. Cree que, en el momento en que ella cambie y lo sienta, se acabará.
«Te quiero tal y como eres es lo mismo que decir que si dejas de ser así, dejaré de quererte, ¿no? Te quiero son palabras que encadenan».
Lo que las dos descubrirán es que el amor es algo que se construye poco a poco, dejando que otra persona entre en tu vida y te demuestre su afecto, aprendiendo a entender sus defectos, a respetar los momentos en que es vulnerable, a apreciar sus esfuerzos. Pero también es entender que, igual que el amor no sigue una trayectoria recta, las personas tampoco permanecemos inmutables. Vamos cambiando. Y un amor auténtico es aquel que se amolda a esos cambios. Porque cuando alguien se enamora no lo hace solo de una cara, de una manera de pensar, de una cualidad. Lo hace del conjunto, del alma.
«He entendido que el amor no es una palabra que nos ata y nos obliga a permanecer iguales. Ahora veo que no pasa nada por cambiar».
El mundo de Yagate kimi ni naru
La primera vez que me adentré en la historia de Yū y Tōko fue a través del anime. Tiene una sola temporada de doce capítulos (y uno de los opening más bonitos que he visto), por lo que presenta a los personajes y el conflicto, pero nos deja a la mitad. Como no podía quedarme sin conocer el desenlace, empecé a leer el manga. Y ahora es uno de mis favoritos.
Uno de los detalles que me llamó la atención es que hay escenas en el anime que no salen en el manga. Una cosa curiosa, pues suele ocurrir al revés. Si has empezado con la adaptación a la pequeña pantalla y quieres continuar la historia, puedes hacerlo a partir del tomo 5, episodio 25.
Si después de leer Yagate kimi ni naru te has quedado con ganas de más, puedes leer las novelas ligeras que se adentran en el personaje de Sayaka Saeki, la mejor amiga de Tōko Nanami. Escritas por Hitoma Iruma e ilustradas por Nakatani Nio, nos presentan quién era Sayaka antes de conocer a Tōko y qué le sucede tras el final de Yagate kimi ni naru. Consta de tres volúmenes, publicados en castellano por Planeta Cómic. De ellos también te hablaré, pero eso será otro día.

¿Conocías Yagate kimi ni naru o has leído algún manga yuri que te haya emocionado? ¡Cuéntamelo en comentarios!
Por cierto, he dejado flotando en el aire la cuestión de por qué este manga yuri es tan especial y qué lo hace diferente de otras historias del mismo género como Citrus o Netsuzou Trap. Te lo cuento en mi newsletter de Substack, puedes leerla aquí.

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