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Mi visión, como lectora, escritora y viajera, del apasionante mundo japonés

Mi Sangre por el Imperio, de Laura Díaz (reseña)

Portada de Mi Sangre por el Imperio, de Laura Díaz

¿Alguna vez te has encontrado con un libro que necesitabas seguir leyendo para descubrir el final y, al mismo tiempo, no querías que se terminara? ¿Que lo abrazas como si se hubiera convertido en un amigo y lo vives igual que si fueras parte de la historia? 

Es lo que me ha sucedido con Mi Sangre por el Imperio, de Laura Díaz.

Una historia que nos transporta a un mundo de pactos divinos, destinos sellados, decisiones que podrían hacer tambalearse un Imperio, traiciones y lealtades a prueba de demonios. Una aventura que, empapada del espíritu del Japón feudal y del mundo de los yokai, te va a tener dándole vueltas a cuestiones tan universales como la confianza, la pérdida, el dolor y el amor.

El alma de la novela

Suki está a punto de cumplir veinte años. Una fecha que teme, pues implica hacer frente a su destino. Desde su nacimiento, ha estado preparándose para ese momento y sabe que no puede fracasar, pero eso solo hace la carga más pesada. Al alcanzar la mayoría de edad, como heredera del Imperio Aka, tendrá que completar la ascensión al Quinto Cielo en el desafiante Monte Tenjou y consumar su transformación en kitsune. De no lograrlo, el pacto se quebrará y la crueldad de los dioses se desatará sobre la humanidad.

Sin que el último pétalo toque el suelo,

la kitsune, en su mayoría plena,

cumplirá su ascensión al quinto cielo,

o la purga será la cruel condena.

Las pruebas

Para escoltarla en el ascenso, Suki contará con la inestimable ayuda de su Guardia Kitsune. Cuatro almas dispuestas a entregar su vida por ella y su sangre por el Imperio. Los aspirantes a ese honor tienen que hacer frente a las temibles pruebas, una competición mortal que mide su destreza física, pero también su fortaleza mental, su nobleza y su capacidad para trabajar en equipo en condiciones de extrema tensión y peligro.

Así es como Haru, Mei, Ryuu y Kaito entrelazan sus destinos con el de Suki.

El ascenso

En el Monte Tenjou los esperan más desafíos y monstruos ancestrales, los yokai. Deberán pasar por cinco templos sagrados y conseguir cada una de las cinco llaves que les brindarán el ascenso al Quinto Cielo. Parecía lo más peligroso, hasta que los secretos, las traiciones y la oscuridad van sembrando el camino de obstáculos y heridas que harán tambalearse la voluntad de Suki y su Guardia, poniendo en riesgo su misión. Sin olvidar a la Orden de la Purga, una secta que quiere asesinar a la kitsune y romper el pacto divino que ha mantenido el equilibrio en el Imperio.

Fantasía que te acelera el corazón desde la primera palabra

¿Qué hace que una novela te atrape desde el comienzo? En Mi Sangre por el Imperio es la sensación de peligro que intuimos desde el prólogo, una advertencia de que algo muy frágil se ha roto. Aún no sabemos lo que está en juego, pero la intriga ya ha prendido en nuestro interior y queremos averiguarlo.

Mi Sangre por el Imperio es una novela de fantasía épica, con escenas de acción y una ambientación japonesa maravillosa que le aporta el toque de misterio ancestral. Laura Díaz nos hace caminar por la fina línea entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, entre ser leal al destino o desafiarlo por un bien supremo. 

Pero también nos conduce por una senda de sentimientos y emociones que trascienden lo legendario. Nos muestra que los lazos familiares, la amistad o el amor son fuerzas igual de poderosas y aterradoras que los poderes divinos. 

Por eso encontrarás pocas páginas en esta novela donde el corazón no se te desboque mientras las palabras te sumergen en una lucha de katanas y kunai, una ascensión entre hielo y seres malignos y el tímido roce entre dos personas que no sabían lo que la misión podría despertar en su interior. 

¿Por qué nos gustan tanto Suki y Ryuu?

Aunque sea la heredera del Imperio Aka, la kitsune destinada a preservar el pacto con los dioses y la paz, Suki tiene más de humana que de elegida divina. Y de ahí que nos resulte muy sencillo empatizar con ella, incluso vernos reflejadas en sus temores y padecimientos. 

Suki es fuerte y decidida, pero también tiene dudas y miedo. La vida le ha enseñado, de un modo cruel, que la confianza es un bien preciado y frágil y, por ello, le cuesta abrirse a los demás. Al mismo tiempo, anhela encontrar a personas que alcancen su alma, que vean lo que hay tras la kitsune heredera. 

Sin pretenderlo, es una heroína. Desafía las normas establecidas y el camino que otras antes que ella marcaron porque se cuestiona si eso es lo correcto. Estudia y entrena a conciencia, no porque tenga que demostrar nada al mundo, sino porque quiere ser digna del destino que la persigue desde que nació. Sabe que no puede luchar contra él, pero también quiere ganárselo. 

Ryuu nos gana casi desde el principio, cuando lo vemos como un samurái estoico, entregado a la causa, osado e inteligente, un hombre de honor. Sabemos también que oculta algo, que el aura de misterio que lo rodea no va a traer nada bueno. Y, sin embargo, él se empeña en demostrarnos a cada paso su fidelidad a Suki, su preocupación honesta, su ternura.

No puedo seguir hablando de Ryuu sin desvelar aspectos importantes de la historia que es mejor que tú misma descubras poco a poco. Pero, igual que Suki, Ryuu carga desde su nacimiento con un destino del que tampoco puede huir. Sus convicciones más férreas se comenzarán a tambalear en cuanto cruce el primer torii del Monte Tenjou. Y eso solo nos hará quererle más.

El mundo de los yokai

Los monstruos a los que deben enfrentarse Suki y su Guardia Kitsune son yokai, uno de los elementos más curiosos e intrigantes del folklore japonés. Sin embargo, no es necesario conocer la cultura nipona o a estos seres antes de adentrarte en Mi sangre por el Imperio. Cuando termines de leer la novela, no solo sabrás distinguir entre yurei, tengu y kodama, es posible que también te haya entrado tal curiosidad que desees seguir aprendiendo sobre ellos. 

Pero, ¿qué son los yokai? Son criaturas sobrenaturales que viven entre el mundo de los humanos y el más allá. Algunos son seres malignos y peligrosos; otros, espíritus benévolos y protectores. 

En el Imperio Aka, los yokai escaparon al mundo terrenal antes del pacto, convirtiéndose en un enemigo temible capaz de arrasar familias y ciudades enteras. El Ejército Imperial los combate casi a diario para proteger a la población y los aspirantes se enfrentan a ellos en las pruebas para la Guardia Kitsune. 

Los más temibles, en cambio, esperan en el Monte Tenjou. Y derrotarlos no dependerá tanto de la habilidad y las armas como de la inteligencia, de ser capaces de combatir a sus demonios interiores y abrir sus almas.

La frase que te hará querer leerlo

No es la sangre que corre por las venas lo que define un vínculo… sino la que uno está dispuesto a derramar por protegerlo (Ryuu).

Portada de la novela de fantasía Mi Sangre por el Imperio

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