
El vuelo AFS2026 con destino Japón está a punto de iniciar el despegue. En nombre de la capitana Andrea Fernández Suárez, os doy la bienvenida a bordo de este pequeño blog literario llamado ‘Japón a través de la literatura’. Me alegra informaros de que el equipaje de mano es totalmente gratuito, aunque es posible que no necesitéis más que una buena dosis de ilusión, espíritu aventurero y ganas de leer. No puedo prometer que no haya turbulencias, aunque confío en que no arruinen la experiencia de viajar hacia ese mundo apasionante, a veces misterioso e intrigante, lleno de maravillas y lugares por descubrir, que es Japón.
¡Estamos listos para despegar!
Esta página web, y el blog literario que contiene, nacen de la necesidad de crear un rincón en el que compartir dos de mis grandes pasiones: la literatura y Japón. No puedo decir que hayan estado siempre unidos; mi obsesión por Japón todavía es reciente. Pero sí que puedo afirmar que he crecido leyendo prácticamente cualquier cosa que caía en mis manos: fantasía, novela histórica, narraciones románticas, sagas sobre la amistad, historias contemporáneas, misterio. Mi interés por el manga también está dando ahora sus primeros pasos, aunque esa es una historia que ya os contaré más adelante.
A medida que he ido explorando la literatura japonesa —y aquellas historias de autores occidentales que transcurren en Japón— me he dado cuenta de que es un mundo tan increíble y extenso como el propio país nipón. Y hay géneros y estilos para todos los gustos. En este espacio me propongo ir descubriéndolos y compartiéndolos con vosotros.
Leer, escribir y volver a leer
El nacimiento de este pequeño rincón tiene también otro propósito. Al mismo tiempo que crecía leyendo Los Cinco, Harry Potter, Memorias de Idhún o Narnia, se iba desarrollando en mí el interés por la escritura. Por contar mis propias historias, dar vida a mis propios universos y crear personajes cuyo destino estaría en mi pluma.
En mi etapa adolescente fantaseaba con ser escritora, si bien han tenido que transcurrir muchos años, vaivenes y circunloquios profesionales hasta encontrar el espacio, la confianza y la voluntad para perseguir ese sueño.
Mis novelas no son aún una realidad. Algunas todavía son ideas y proyectos garabateados en una libreta; otras son un compendio de páginas llenas de amor, horas de dedicación y muchas dudas. Sin embargo, todas tienen algo en común: un vínculo con Japón.
Mi firme intención es hacer que vean la luz. Más pronto o más tarde, por la vía tradicional o explorando otros caminos, pero estoy convencida de que un día tendré entre mis manos un libro con mi firma.
Por eso estoy aquí. Y vosotros también.
Para darme a conocer como escritora. Para que sepáis cuál es mi estilo.
Para descubrir si mis textos gustan; si mis ambiciones tienen una razón de ser objetiva en vez de estar construidas en base a quimeras.
Palabra a palabra
Decía Antonio Machado que ‘se hace camino al andar’. No será una senda fácil, recta o corta. Sé que he emprendido un camino tortuoso, retorcido, lleno de obstáculos y cuya meta no se atisba a ver. Pero estoy decidida a recorrerlo.
Si alguna vez has caminado por una calle nevada sabrás que es más sencillo abrirse paso siguiendo las huellas de alguien que ha pasado antes que tú. Sin embargo, no es comparable a la sensación de dejar tus propias pisadas sobre la blanca alfombra, escuchando el característico crujido de la nieve. Resulta más arduo, a menudo te sientes torpe al avanzar, pero todo es cuestión de dar un paso detrás de otro, con confianza y sin detenerse.
Nos aproximamos a Japón
Esta primera publicación está llegando a su fin, pero el viaje no ha hecho más que empezar. Mientras lees estas líneas, el avión se ha ido acercando a su destino (ojalá los vuelos a Japón fueran realmente tan cortos). Ya se puede distinguir desde la ventanilla la silueta de la isla principal, Honshū. El día está despejado, no hay nubes, y también se observa la cima del imponente Monte Fuji.
Nos preparamos para el aterrizaje. Cuando las puertas del avión se abran, lo harán también las páginas de los libros que nos transportan a Japón sin salir de casa.
Espero llevaros hasta allí a través de mis publicaciones: reseñas de las historias que voy leyendo, mis recomendaciones y los relatos de los lugares reales de Japón donde transcurren algunas de estas tramas.
También me encantaría que la comunicación fuera bidireccional: leer vuestras recomendaciones, conocer vuestras impresiones de las lecturas, saber vuestras inquietudes. Las críticas, en tanto que vengan desde el respeto y sean constructivas, serán más que bien recibidas.
Yoroshiku onegaishimasu
Existe en japonés una expresión cortés, muy socorrida y todoterreno, que se emplea a diario en todo tipo de situaciones: yoroshiku onegaishimasu. Se pronuncia cuando te presentas a alguien por primera vez, con el significado de “encantado de conocerte”. También cuando le pides un favor a alguien, y entonces tiene el matiz de “muchas gracias por adelantado”. En función del contexto, algunas veces tendrá la connotación de “cuento contigo” o de “estoy encantado de trabajar contigo”. Y cuando entras a un nuevo puesto laboral y te presentas a tu jefe, ese yoroshiku onegaishimasu se parecerá más a “estoy a su cargo, por favor cuide de mí”.
En este caso concreto, yo me despido con un yoroshiku onegaishimasu que significa: “Espero tener vuestro apoyo de aquí en adelante”.

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