
Aviso: Contiene spoilers de Imperio de sombra y tormento, la primera parte de la bilogía Hikari.
¿Pueden la oscuridad y el horror ser combatidos con más oscuridad? Siempre hemos pensado que todo cuanto hace falta para acabar con las sombras es un rayo de luz que las aparte del camino. Sin embargo, hay ocasiones en que la oscuridad es tan densa y profunda que ni siquiera el sol es suficiente para acabar con ella. Es entonces cuando abrazar la penumbra y combatirla desde dentro se convertirá en la única solución para evitar sucumbir a ella.
Si ya has leído Imperio de sombra y tormento, de Paula Gallego, sabes que la situación está al borde del colapso. Aunque nadie se explique cómo, Kiera ha logrado sobrevivir a un diagnóstico de muerte gracias a la oscuridad. Y su salvador, Neal, se debate entre la vida y la muerte tras un enfrentamiento con las anomalías. Markel ha descubierto la traición de Kai, y Echo Akiyama gobierna un imperio sumido en la guerra civil. Mientras tanto, el mundo exterior no da crédito a las acusaciones contra Raine Andrews sobre sus planes para destruir Japón. Todos los esfuerzos y sacrificios de los protagonistas hasta ahora han sido en vano.
¿Conseguirán sobrevivir y salvar al Imperio de la desolación y la muerte?
Una batalla contrarreloj, el alma de la historia
La cuenta atrás ha comenzado. Quedan cincuenta y un días para el solsticio de verano, el día marcado para la desaparición de Japón, de un Imperio, de millones de vidas inocentes. Y de la oscuridad.
El plan de hacer llegar la voz de Echo Akiyama al otro lado de las Cinco Puertas del Infierno no ha servido para nada. Nadie parece dispuesto a tender una mano a Japón desde el exterior y dentro se ha desatado toda una guerra civil. Los partidarios de Raine Andrews, infiltrados en el Skytree y en la sociedad nipona, han desatado un terror aún mayor entre la población y el miedo ha hecho que los oni, que se alimentan de la miseria humana, campen a sus anchas.
Dentro del Palacio también reina el caos. Kai ha sido detenido por traición e intento de asesinato y el miedo a lo que representa Kiera también la ha llevado a prisión. Todos quieren respuestas, exigen saber qué es y, sobre todo, si representa una amenaza, pero ella no está preparada para contarlo. Tampoco a sí misma. Y solo le importa una cosa: salvar Japón. Eso la llevará a establecer una alianza con Kai, aunque eso signifique convertirse en una fugitiva y mancharse las manos de sangre con tal de sobrevivir.
No serán los únicos que se pasen a la lista negra de la Emperatriz. Recuperado de sus heridas, Neal Kellum acepta convertirse en el comandante del Ejército del Skytree para recuperar el control de la milicia y acabar con los partidarios de Andrews. Pero no está de acuerdo con los métodos de Echo. Markel, por su parte, tiene un plan para salvar al Imperio, aunque ponerlo en práctica exigirá abandonar también a la Emperatriz y luchar contra sus propios recelos para aliarse con el bando traidor: Kiera y Kai.
Mientras el plazo se va consumiendo, los esfuerzos de todos empiezan a dar sus frutos. Markel da con la fórmula para encontrar las bombas, repartidas por todas las prefecturas de Japón, pero la alegría da paso a la frustración cuando descubren que no son capaces de desactivarlas desde dentro.
Entre traiciones y muertes, dentro y fuera del Palacio, parece que el destino de Japón pende de un hilo muy fino y oscuro. Y los protagonistas de Imperio de luz y silencio estarán dispuestos a todo, incluso a traspasar ciertos límites éticos y morales, con tal de salvar al mayor número de inocentes posibles.
Más oscuros que nunca
«A cada enfrentamiento, cada disparo, cada puñalada… siento que me convierto en el monstruo que todos creen que soy».
Los protagonistas de Imperio de luz y silencio no solo tienen que enfrentarse a la oscuridad exterior, a las amenazas humanas y demoníacas, a una guerra civil. También a las sombras que cobran fuerza en sus corazones, sombras con nombres concretos: miedo, insubordinación, traición, asesinato, deslealtad. Y es que no hay oscuridad más temible y terrorífica que la interior. La exterior se puede combatir, pero la que nos abraza desde dentro es capaz de crecer incluso cuando las luces más brillantes nos rodean.
A Kiera le aterra descubrir el secreto que lleva años albergando en su corazón. Tiene miedo a sentirse rechazada, a que la vean como un monstruo, a quedarse sola. Neal teme volver a perderla y su alma se debate entre el deber y el amor. Porque también teme que la intensidad del amor que siente por ella le lleve a cometer errores que cuesten vidas.
A Markel le aterra lo que siente por Kai y el tipo de persona en que se convertiría si reconociera sus sentimientos sabiendo lo que le hizo a Anna. Kai tiene miedo a vivir y a sentir, a perdonarse y aceptar su lado bueno, porque para él lo fácil es ser el malo de la historia y dejar que todos lo odien.
Alexa tiene miedo a fracasar en su misión, pero también a no poder salvar a Echo. Del horror que la rodea y de sí misma. Y a Echo le aterroriza fallar al Imperio. Un pánico que la va a llevar al límite y a olvidar la diferencia entre traición política y traición por amor.
Cuando esos sentimientos se manifiesten, todos tendrán que elegir entre aferrarse a la luz que desprenden las emociones que tratan de opacar o dejarse arrastrar por las mismas sombras que parecen haber firmado su sentencia de muerte.
La esperanza es una luz que brilla con fuerza
—¿Y cuándo todas las emociones pesan? ¿Cuándo todas se te clavan en el alma? Si todo va a ser sufrimiento, ¿no es mejor no sentir nada en absoluto?
—No. Sentir siempre es mejor. Mientras sientas… habrá esperanza.
Imperio de luz y silencio es más que una historia de lucha contra la oscuridad y el mal que llegan desde fuera. Es también un relato sobre las guerras internas de sus personajes, sobre cómo a veces es necesario romper las normas morales a cambio de la delicada promesa de un futuro mejor. Pero traicionar, mentir y matar son pecados que implican pagar un precio muy elevado. Algunos dejarán que eso los destruya; otros, tendrán la oportunidad de hacer lo que consideran correcto y aprender a perdonarse por ello.
A pesar de la situación límite en la que se encuentran, los protagonistas de esta historia aún tienen algo por lo que luchar: una mínima esperanza. Y esa se convertirá en su arma, una más poderosa que la katana consagrada de Kai o que las bombas de luz de Andrews. Y hay quien escogerá abrazar esa oscuridad interior y convertirla en una armadura, y quien acumula tantas sombras retorcidas dentro, afincadas por el peso de los daños acumulados durante años, que no será capaz de ver la luz cuando se la sirven en bandeja.
Neal, un capitán que siempre ha destacado por su liderazgo y autenticidad, capaz de poner en riesgo su propia vida para salvar a los demás, encontrará la horma de su zapato en querer proteger a Kiera, incluso a sabiendas de que ella no lo necesita para sobrevivir. Eso le hará jugarse su integridad más de una vez. Pero también lo hará por Japón, vistiendo el disfraz de terrorista despiadado incluso frente a su familia y sus soldados para custodiar el secreto de una misión que solo busca salvar el mayor número de vidas posibles.
Kiera aprenderá a entenderse con la oscuridad, la exterior y la interior. También que, para las personas correctas, nunca será un monstruo, una anomalía, una criatura que no merece vivir. Y serán esas personas quienes le hagan comprender que esa oscuridad que ella siente dentro no es más que otra forma de luz que ayudará a preservar Japón y a las personas que más ama.
Kai es el personaje que más evoluciona en toda la historia. Pero esa transformación implicará enfrentarse a un dolor físico y mental que siempre ha aplacado con la droga amai doku. Liberado de ella, aceptando poco a poco los terribles crímenes que ha cometido y encontrando apoyo en Kiera, irá poniendo en orden sus sentimientos hasta reconocerlos. A sí mismo y a quienes le rodean. Así nacerá un nuevo Kai, uno capaz de abrirse en canal aunque duela, capaz de interponerse delante de una bala o rozar la oscuridad para proteger a las personas que le han demostrado lo que significan el amor, la lealtad y la amistad.
Pero no todos son capaces de combatir la oscuridad interna. Y Echo Akiyama será el personaje que más padezca a lo largo de la historia, hasta el punto de cruzar la línea de la tiranía y la crueldad. Las torturas que sufrió desde niña, revestidas de instrucción y educación para convertirla en la futura gobernante que necesita Japón, le enseñaron que todo valía para preservar el trono y cuidar el Imperio. Que incluso diezmar a todo un clan estaba justificado si así podía mantener el poder y la vida. Pero esa oscuridad no hará más que emponzoñarse por las malas influencias y la acumulación de malas decisiones. Hasta conducirla al peor error posible.
Un final que no te esperas
«Después de cinco años tratando de redimirme aún no he aprendido la lección: siempre elegiré con el corazón».
Leer la bilogía Hikari ha sido uno de los mejores regalos literarios de este 2026. Me he sumergido por completo entre sus páginas, pensando en los personajes y en sus conflictos incluso cuando no estaba leyendo. He disfrutado con la pluma de Paula Gallego, que me ha hecho reír, me ha hecho llorar, me ha acelerado el corazón y me ha tenido tensa mientras avanzaba en la trama. Ha habido momentos, incluso, en que he tenido que cerrar la novela para intentar asimilar lo que estaba pasando.
Y el final me ha impactado.
Paula Gallego no solo consigue atraparnos en cada página desde el comienzo de la bilogía, queriendo leer siempre un capítulo más aunque haga tiempo que el reloj ha superado la medianoche. Nos sorprende, además, con un desenlace que quizá pocos se esperaban al comienzo de la segunda novela. Y, sin embargo, no hay truco ni engaño. Porque uno de los personajes ya nos lo dejó claro en el prólogo. Lo tuvimos delante todo el tiempo.
Pero no puedo decir nada más. No quiero estropearte la historia. Porque merece mucho la pena que la leas.


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