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Mi visión, como lectora, escritora y viajera, del apasionante mundo japonés

Ao Haru Ride (reseña)

Portadas de los mangas de Ao Haru Ride, de Io Sakisaka

¿Has pensado alguna vez en cómo sería volver a encontrarte con tu primer amor? ¿O en tener una segunda oportunidad con esa persona de la que estabas enamorada y a quien nunca fuiste capaz de declararte? 

Sí la respuesta es sí, sigue leyendo, porque la reseña de hoy habla precisamente de reencuentros, de retomar historias que creíamos cerradas, de pasar la página sin miedo porque al otro lado se encuentra un capítulo aún mejor que el que nos resistimos a abandonar. 

Ao Haru Ride (acortado, Aoha Ride) es una de las obras más populares de la mangaka Io Sakisaka. Sus páginas nos llevan a los pasillos de un instituto japonés, donde las emociones se viven con intensidad, las personas empiezan a descubrirse a sí mismas y se crean recuerdos a los que poder volver en el futuro con una extraña mezcla de nostalgia y alegría. 

¿De qué va?

Cuando entró en secundaria, Futaba Yoshioka era una joven tímida que odiaba a los chicos porque le parecían demasiado ruidosos y pesados. Sin embargo, no pensaba lo mismo de Kou Tanaka; creía que era distinto a los demás. Comenzó a surgir una chispa entre ambos, un intercambio de miradas discretas, algunos intentos de conversación. Hasta que un día él desapareció. Se trasladó a otra escuela y Futaba nunca pudo saber si sentía lo mismo que ella. 

Tres años después, en bachillerato, Futaba y Kou se reencuentran. Pero los dos han cambiado. Ella trata de ocultar su lado femenino bajo una apariencia descuidada y algo rebelde, pensando que así los chicos no se fijarán en ella y las demás chicas no la darán de lado. Él ha cerrado su corazón con candado y actúa como un adolescente despreocupado, alguien que no se interesa por los estudios o las amistades. Alguien que parece haber renunciado a encontrar algo que le guste y le haga feliz.

Gracias a Kou, Futaba se da cuenta de que la personalidad que ha creado es tan falsa como sus nuevas amistades y decide hacer algo al respecto. Quizá porque piensa que así podrán retroceder en el tiempo y volver a ser aquellos dos chicos que se gustaban. 

Por más que Kou le insista en que su yo del pasado ha quedado atrás, ella hará todo lo posible por acercarse a él. Para conocer al nuevo Kou, para descubrir qué le causó tanto dolor, para derribar los muros que ha interpuesto entre él y el exterior.

«¿Serviría de algo si te dijera que deseo entender por lo que estás pasando desde lo más profundo de mi corazón?».

Un manga shōjo que hurga en la herida

Aoha Ride no es solo una historia de amor y de segundas oportunidades. De hecho, comienza más bien como una historia de desamor. 

El manga de Io Sakisaka nos lleva a través de las heridas en la adolescencia, nos habla de cómo se forja la verdadera amistad. Futaba y Yuuri nos demuestran que ser amigas no es solo ser amables y llevarse bien un tiempo para terminar odiándose cuando se produce un malentendido o algo se sale del guion.

Su relación se ve puesta a prueba cuando ambas descubren que están enamoradas del mismo chico. Y, aunque compitan por su amor, las dos deciden ser sinceras en todo momento, pensar en los sentimientos de la otra, disculparse si toman la delantera y apoyarse. Aunque solo una de las dos pueda tener un desenlace feliz. O aunque ninguna lo consiga.

«Antes no decía lo que sentía por miedo a que me odiaran. Pero ahora quiero ser sincera porque ella es muy importante para mí».

La cuestión de la identidad y cómo nos marca la pérdida es otro aspecto que explora a fondo Aoha Ride. En Futaba observamos que el cambio de personalidad fue una decisión consciente, que nacía de la soledad que había experimentado en secundaria. 

«Me obsesioné tanto con no estar sola y pasé por alto lo importante. Que infravaloré temas como la confianza y conectar con los demás».

En Kou, en cambio, es un escudo que surgió como respuesta al fallecimiento de su madre y la culpabilidad. Está convencido de que su yo anterior fracasó y que no merece ser feliz. Teme encariñarse y oculta sus verdaderos sentimientos. Y sanar esa herida no solo requerirá de mucha insistencia por parte de Futaba y sus amigos, también de que el propio Kou entienda que puede perdonarse a sí mismo, que está bien dejar de sufrir y empezar a ser feliz.

Io Sakisaka nos hace pensar mucho, incluso nos lleva de vuelta a nuestros propios recuerdos de la adolescencia. A preguntarnos si actuamos como se esperaba de nosotros o fuimos quienes realmente queríamos ser. Si vivimos al máximo cada experiencia, o dejamos correr el tiempo sin exprimirlo. Si fuimos honestas, o nos guardamos nuestros secretos para nosotras mismas. 

Tanto, que a veces desearíamos poder volver atrás y empezar de cero para hacer las cosas de otra manera.

La mirada de los personajes

Personaje de Shuuko Murao en Aoha Ride

Más allá de la historia, de esas que te aceleran el corazón cuando los personajes acortan un milímetro la distancia que los separa o que provoca que se te empañen las lágrimas al descubrir la ternura y la empatía en la amistad, un detalle que me encanta de Aoha Ride son los ojos de los personajes. 

Io Sakisaka tiene un don para dibujar las miradas y los personajes ganan expresividad a través de ellas. Están trazadas con mucho detalle y minuciosidad y es lo primero que capta la atención de las viñetas, unos ojos grandes y que parecen brillar, que transmiten ilusión, desdén, sorpresa y complicidad sin necesidad de nada más. 

Algunos datos del manga 

Ao Haru Ride comenzó a serializarse en la revista Bessatsu Margaret, de la editorial Shueisha, en febrero de 2011 y finalizó en febrero de 2015. Consta de trece tomos tankōbon (recopilatorios de varios capítulos y el formato que conocemos popularmente en Occidente) y ha vendido más de 5,84 millones de copias.

En 2015 fue elegida como el quinto manga romántico más recomendado en una encuesta realizada por Oricon Style a hombres y mujeres de entre 20 y 40 años. Sin embargo, no pudo competir por el primer puesto con otra historia tierna a la vez que divertida: Kimi ni todoke (Karuho Shiina).

Aunque es una de las obras más conocidas de Io Sakisaka, no es la única destacada o que ha llegado traducida a España. Su serie Strobe Edge le otorgó renombre dentro de la categoría shōjo, y ha seguido ganando seguidores con éxitos como Omoi, omoware, furi, furare (Amar y ser amado, dejar y ser dejado), Sakura, saku o Yume ka Utsutsu ka (¿Sueño o realidad?). 

Si ya has visto el anime y necesitas más

Si te sucedió como a mí, que comenzaste a ver Ao Haru Ride en  la versión animada y te quedaste algo chafada al llegar al último capítulo y descubrir que no había segunda temporada, tranquila, comprendo la frustración. Por suerte, hay solución (al contrario que con Nana, que seguimos esperando el desenlace). 

La serie de anime abarca los primeros quince capítulos y medio (los cuatro primeros tomos y algunas páginas del quinto), pero la historia de Futaba y Kou no había hecho más que empezar a girar. Si quieres reengancharte a Ao Haru Ride, puedes leerla desde el principio (la emoción no se pierde aunque ya conozcas algunos giros) o seguir desde el tomo 5 al 13.

Me despido con esta frase del profesor Tanaka a Futaba: 

«Si hay algo que puedas hacer, sea lo que sea, debes hacerlo dando lo mejor de ti».

¿Has leído Aoha Ride? ¡Cuéntame tus impresiones! (sin spoilers, por favor, para no romper la magia).

Portada del manga Aoha Ride de Io Sakisaka

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