Personajes con los que las escritoras nos sentimos identificadas

¡Feliz Día del Libro! Hoy vengo con un post un tanto atípico para conmemorar esta fecha. No son recomendaciones de literatura japonesa para disfrutar este 23 de abril, tampoco un perfil de grandes escritores japoneses. Eran buenos temas, sin duda, pero hacía algún tiempo que tenía esta idea deslizándose por mi cabeza y me pareció un momento ideal para sacarla a la luz.
Si llevas tiempo leyéndome y has visto la sección de manga sabrás que ese mundillo me apasiona y no te sorprenderá tanto el contenido de este artículo.
Hoy os hablo de cómo el manga y el anime nos presentan a un tipo de personaje que, con diferentes personalidades y situaciones, se repite con bastante frecuencia: la estudiante que sueña con ser escritora y que es, a menudo, secundaria en la trama.
Meiko Akizuki liberaba su espíritu a través de las palabras

Los niños de la generación de los 90 crecimos con series de animación que nos transportaban a mundos de ensueño y criaturas adorables, como Pokémon, Digimon o Doraemon, aventuras como las de Dragon Ball y Reena y Gaudi. Pero mi primer anime fue La Familia Crece (Marmalade Boy), una curiosa historia sobre una adolescente cuya vida se pone patas arriba cuando sus padres deciden separarse y volver a casarse, juntando dos familias bajo un mismo techo.
Con toques de comedia y otras situaciones más dramáticas, nos tenía enganchadas cada tarde al televisor. Al día siguiente, jugábamos en el recreo a recrear sus vivencias. Recuerdo que yo siempre me pedía ser Miki, aunque ahora me doy cuenta de que soy más parecida a su mejor amiga.
Meiko es una adolescente amable, responsable, inteligente y más madura que la mayoría. Sin embargo, convive con una situación familiar complicada y una relación secreta con su profesor. Quizá por eso su alma necesita sacar al exterior todas las tensiones que va acumulando, y lo consigue a través de la escritura. En muchos capítulos vemos a Meiko sola en la biblioteca, aprovechando cada pequeño minuto de calma para volcar sobre el papel sus inquietudes.
Satoshi, su amigo y primer lector, descubre el potencial de su historia y la presenta a un concurso literario. Meiko lo gana, dando el primer paso para convertirse en una escritora profesional (aunque nos quedamos con la intriga de saber si lo consiguió).
Los mundos de Nobuko

Siguiendo con otra historia de nuestra infancia, en el anime Ojamajo Doremi (Magical Doremi o La mágica Doremi) encontramos a Nobuko, la amiga del alma de Aiko. Con una imaginación desbordante, esta joven estudiante tiene pasión y talento para la escritura y nada le gusta más que crear pequeñas historias de misterio y aventuras protagonizadas por sus compañeras de clase (aunque ella negará todo parecido con la realidad).
Si bien Nobuko tiene un papel testimonial en la historia en comparación con Meiko, sí nos regala varios capítulos donde podemos observar lo duro que trabaja en sus historias, sus miedos antes de entregarle los cuadernos a Aiko para que los lea y le dé su opinión y la emoción de descubrir lo mucho que han gustado.
Cuando entran en el último ciclo de Primaria y cambian de clase, Nobuko conoce a Miho, una chica a la que se le da bien el dibujo, y las dos comienzan a crear mangas. Quién sabe si en el futuro se abrieron hueco en la industria como una famosa dupla de creadoras, al más puro estilo Kanehito Yamada y Tsukasa Abe (Frieren).
Koyomi y un guión capaz de llegar al corazón

Retomando personajes adolescentes, quiero detenerme en el manga yuri Bloom into you. Una historia delicada sobre una chica, Yuu, que no comprende lo que es el amor y nunca lo ha experimentado. Al conocer a Touko, su senpai en el consejo de estudiantes, y ayudarla a convertirse en presidenta, irá descubriendo un vínculo nuevo y la importancia de ser uno mismo en lugar de lo que los demás esperan que seamos.
Una de las mejores amigas de Yuu, Koyomi, es una chica introspectiva y creativa, que lee y escribe. A petición de Yuu, será la encargada de crear el guion para la obra de teatro que representará el consejo en el festival cultural. Un texto inspirado a partir de las personalidades de los miembros del consejo y que podría resultar determinante para que Touko descubra la persona que desea ser.
Uno de los aspectos que más me gustó de Koyomi es su capacidad para entender el mundo que la rodea y usarlo en la escritura, no para convertir a las personas reales en seres de ficción, sino aprovechando un elemento de su carácter para dar vida a los personajes. Sin olvidar el poder que puede tener un simple texto a la hora de comprender cosas sobre nosotros mismos que no éramos capaces de distinguir.
Komari y el club de literatura

No salimos todavía del instituto, aunque ahora me traslado a una atmósfera más ligera y amena con Makeine: Too many losing heroines. A través de la mirada de Kazuhiko Nukumizu, vamos conociendo a una serie de chicas de su escuela que tienen algo en común: ser rechazadas por el chico que les gusta. Es una historia con más tintes cómicos que dramáticos y situaciones enrevesadas que nos sacan más de una sonrisa.
Al igual que en las historias anteriores, también encontramos a una joven con vocación de escritora: Komari. Forma parte del club de literatura y encuentra en la escritura su modo de expresarse, pues tiene una personalidad muy introvertida y le cuesta relacionarse con las personas de su entorno. Gracias al apoyo de los miembros del club, comienza a publicar sus historias en la web Shōsetsuka ni Narō (algo así como el Wattpad japonés) y a recibir buenas críticas.
A pesar del tono humorístico, es una serie que ahonda en el tema de la amistad, en cómo un grupo de desconocidos pueden acabar formando vínculos fuertes y duraderos aunque piensen que es imposible porque no tienen nada en común. Le sucede a Nukumizu, un chico que pasa bastante desapercibido en clase, y también a Komari, que aprende que la amistad es posible y tiene que estar siempre sola.
Una película: Susurros del corazón

Me he guardado lo mejor para (casi) el final. Hayao Miyazaki y Studio Ghibli nos brindaron un film en el que el personaje que sueña con escribir no es secundario, sino la protagonista. En Susurros del corazón (1995), Shizuku, una chica que adora leer, descubre que la vida es más emocionante si tienes un sueño que perseguir cuando conoce a Seiji, que está decidido a convertirse en luthier.
Ella encuentra su meta en la escritura, y lo que comienza como un intento de averiguar si tiene lo necesario para dar vida a una historia se acaba convirtiendo en un propósito a largo plazo. Todavía le quedará, no obstante, un paso más antes de encaminarse hacia él: aprender que el talento no es algo que aparezca de la nada, sino que es preciso cultivarlo. En su caso, estudiando, leyendo y escribiendo hasta ser capaz de conseguir que sus textos lleguen a los corazones de los lectores.
Uno de los detalles más interesantes en Susurros del corazón es cómo nace en Shizuku la idea de escribir el relato. No es algo inmediato, ni inspiración repentina. Un día encuentra por casualidad una tienda de antigüedades, que pertenece al abuelo de Seiji, y allí va descubriendo pequeñas historias a través de un reloj y la figura de un gato que acabarán por servirle de base para su texto. Y en la vida del escritor de a pie es justo así como surgen la mayoría de las novelas, ¿verdad?
Shigure Sōma, el sueño hecho realidad

De jóvenes que sueñan con ser escritoras en la escuela y el instituto, a un adulto que ya ha logrado su meta. Shigure Sōma, uno de los personajes de Fruits Basket, es escritor profesional de novelas ligeras. En la historia, sin embargo, vemos esta faceta desde el lado más humorístico.
Aunque sabemos que Shigure es un hombre inteligente, que ve más allá de lo obvio, una cualidad interesante a la hora de crear historias, la serie muestra pocas veces el trabajo duro o las horas delante del teclado que le llevan a ser un autor de éxito. En lugar de eso nos lo presenta como un escritor procrastinador, que trae de cabeza a su editora al llegar justo a los plazos de entrega e intenta escaquearse. Todo para que al final descubramos que el manuscrito estaba terminado, pero Shigure pretendía divertirse un poco (y hacer sufrir a su pobre editora).
Bonus: El manga ideal para amantes de los libros
Sigo siendo una novata en el mundo del manga y el anime, así que no sería de extrañar que me hubiera dejado algún personaje secundario (o principal) de algún manga o anime que también persiga esa ambición de convertirse en escritor. Si es así, compártelo conmigo en los comentarios y así tendré más material de investigación.
Lo que sí tengo claro es que, poco a poco, voy coleccionando historias que me atrapan y se quedan a vivir conmigo. Y hay una que espero añadir pronto a esa lista: Ascendance of a bookworm (El ratón de biblioteca). Una universitaria a punto de convertirse en bibliotecaria muere durante un terremoto y se reencarna en una niña llamada Myne. Pero no lo hace en el mundo real, sino en un lugar donde los libros son escasos y están reservados a las élites poderosas. Mientras se adapta a su nueva vida, Myne buscará la manera de recuperar el acceso a la lectura.
El manga ha sido publicado en español por Kitsune Manga y el anime está disponible en Crunchyroll (acaba de estrenar su cuarta temporada).

Por cierto, si queréis descubrir cómo y cuándo celebran en Japón su particular homenaje a los libros y a la literatura, echadle un vistazo a mi newsletter en Substack y os lo cuento.

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