
Vivimos en un mundo donde, a menudo, una tiene la sensación de que todo fue creado e impulsado por hombres y, en algún momento, a las mujeres se nos fue permitiendo la entrada (o, directamente, tiramos la puerta abajo y nos colamos).
Obviamente, se trata de una exageración. Basta con rascar un poco bajo esa superficie para descubrir que las mujeres también fuimos pioneras. Lo somos y lo seguiremos siendo.
En el ámbito del manga japonés, en cambio, se cumple la primera premisa. Los primeros autores de este género eran varones. Si hubo artistas femeninas entre ellos, sus nombres y su papel cayeron en el olvido, y la verdadera irrupción de la mujer mangaka llegó a partir de las décadas de los 60 y los 70.
En el artículo de hoy os hablaré de tres figuras femeninas con una gran influencia en el manga contemporáneo. Tres autoras, de diferentes generaciones, que han contribuido a redefinir la categoría shōnen (orientada a un público adolescente masculino) y han demostrado que las mangakas, en femenino, también pueden copar las listas de más vendidos. Incluso a nivel mundial.
Un poco de historia del manga
El formato que conocemos hoy en día por manga se comenzó a definir tras la II Guerra Mundial, impulsado por Osamu Tezuka (creador de Astroboy), a quien en Japón denominan «el dios del manga». Sus raíces, sin embargo, son mucho más antiguas. El término manga, de hecho, fue acuñado por Hokusai Katsushika en el siglo XIX.
En aras de brindar a la población un tipo de entretenimiento ligero y que aliviara el malestar tras la derrota bélica y la devastación que sufrió el país, el manga fue germinando. Surgieron las revistas, nacieron géneros y categorías y aquellas «viñetas para niños» fueron calando entre los lectores y lectoras.
Sin embargo, seguían siendo manos masculinas quienes dibujaban incluso las historias destinadas a un público femenino (el manga shōjo). Historietas que ofrecían un punto de vista muy masculinizado y lleno de tópicos e ideas que no encajaban con las inquietudes o la visión del mundo que tenían las jóvenes consumidoras.
La llegada de la mujer al manga, para quedarse, se fecha en torno a los años 50 y 60, con nombres como Machiko Hasegawa (Sazae-san), Hideko Mizuno (Fire!) y Machiko Satonaka (Tenjō no Niji). Hubo que esperar, no obstante, a la década siguiente para que las autoras femeninas dieran un verdadero golpe encima de la mesa.
La llamada «generación del 24» (Mōto Hagio, Riyoko Ikeda, Yumiko Ōshima, Keiko Takemiya, Ryōko Yamagishi, Yasuko Aoike, Toshie Kihara) introdujo una ráfaga de aire fresco en el manga shōjo con nuevas perspectivas, géneros (ciencia ficción, terror), temáticas (problemática social, identidad de género, homosexualidad) y un modo rompedor de entender el lienzo sobre el que tejían las historias. Ellas sentaron las bases de lo que más tarde llevaría al desarrollo de los géneros yuri (historias de amor entre chicas) y yaoi (amor entre chicos).
Ya en los 90, con Naoko Takeuchi (Sailor Moon) y el estudio CLAMP (Sakura: Cazadora de cartas) las heroínas de fantasía tomaron el poder y empezaron incluso a mostrar que las categorías demográficas no eran marcos cerrados, que había chicos que leían shōjo y chicas fascinadas por el shōnen.
Asalto al manga shōnen
En un país donde el 40% de todas las publicaciones impresas son manga, no se puede decir que la presencia de la mujer haya alcanzado todavía un estatus de igualdad respecto a sus homólogos masculinos. Al menos en cuanto a volumen de creadoras se refiere.
Sin embargo, los nombres de autoras femeninas resuenan con mucha fuerza, también a nivel internacional y en todos los sectores. Hace tiempo que las mangakas decidieron que las páginas del manga shōjo y josei (enfocado en un perfil femenino más adulto) se les quedaban escasas para sus horizontes creativos y decidieron adentrarse en el shōnen.
Rumiko Takahashi, pionera

Una de las primeras y más importantes, pues marcó el camino a muchas jóvenes que seguían con avidez sus historias, fue Rumiko Takahashi. La autora de Ranma ½ e InuYasha no se contentó con llamar a la puerta y pedir permiso para entrar: la tiró abajo.
Takahashi, santo y seña de la revista Weekly Shōnen Sunday, es una de las autoras que más copias de sus obras ha vendido en todo el mundo: más de 200 millones de ejemplares, según cifras del año 2017. Fue, además, la primera mujer en superar el millón de ventas con una de sus obras (Urusei Yatsura) y en los años 90 llegó a estar entre las cinco personas más ricas de Japón.
Fue precisamente Urusei Yatsura (1978-1987) el primer gran éxito de Takahashi, mientras que Maison Ikkoku (1980-1987) ayudó a consagrarla en la categoría del manga shōnen. La primera consiguió vender 35 millones de copias; la segunda, 25 millones. Pero fueron Ranma ½ (1987-1996) e InuYasha (1996-2008) las que dispararon de un modo definitivo su fama con más de 50 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo de cada una de las series.
«Ese tipo de éxito puede ocurrir, aunque es ciertamente difícil imaginar que te pueda suceder a ti. Es cierto que en Japón hay más oportunidades para triunfar pero, si fallas, todo se habrá perdido. Así que tienes que tomar una decisión, y hacerlo. En mi caso, el éxito no llegó de un día para otro. Necesité tiempo antes de que las cosas comenzaran a avanzar para mí. Pero, por supuesto, el único modo de descubrirlo es intentarlo durante años y esperar lo mejor».
No solo Ranma ½ e InuYasha contaron con una triunfante adaptación al anime, también sus dos primeras obras Urusei Yatsura y Maison Ikkoku saltaron del papel a la pequeña pantalla con notables índices de audiencia. Y ese es otro hito reservado a un selecto grupo de mangakas. Además, su último trabajo, MAO, también será adaptado al anime y estrenado este 2026.
Rumiko Takashi demostró que era posible triunfar, siendo mujer, en un área que históricamente habían monopolizado los hombres. Sus relatos, que combinan comedia romántica, aventura, acción y humor, llegaron a las manos de niñas y adolescentes que sintieron que ellas podían lograr una hazaña similar.
Hiromu Arakawa, una nueva dimensión

No las separan tantos años, pero Hiromu Arakawa también desató su propia revolución a comienzos de los 2000. La creadora de la serie Fullmetal Alchemist introdujo una perspectiva en el manga shōnen, y más concretamente en el género de aventuras, cuyo potencial no se había explorado con tanta fuerza: la moral, la política, los límites éticos.
Aunque ya había debutado en la revista Monthly Shōnen Gangan en el año 1999, fue la publicación de Fullmetal Alchemist entre julio de 2001 y julio de 2010 la serie que convirtió a Arakawa en una voz autorizada dentro del shōnen.
Este manga, que nos adentra en un mundo steampunk con aires post revolución industrial y nos lleva a la búsqueda de la piedra filosofal, combina tramas políticas y militares de gran complejidad con un profundo desarrollo psicológico de los personajes. Es una serie que contribuyó a normalizar las figuras femeninas fuertes en el género de acción, descartando una tendencia de algunos predecesores de convertirlas en meras figurantes.
Fullmetal Alchemist ganó en 2003 el premio Shōgakukan, uno de los más prestigiosos de Japón, en la categoría shōnen. Solo en el año 2008 consiguió vender treinta millones de ejemplares y, un año más tarde, fue el cuarto manga más vendido en Japón. En total, ha superado los ochenta millones de ejemplares en circulación.
«Veinte años atrás, había en la Shōnen Jump varias series muy violentas, como Hokuto no Ken o Sajigake! Otokojuku y, por extraño que parezca, ¡a las niñas nos gustaban! Esas lectoras encontraron los shōnen muy entretenidos, y con frecuencia más interesante que el típico manga shōjo. Diez años después, cuando tuvimos la edad suficiente para dibujar, decidimos hacer manga para chicos. Esto explica el aumento del número de mujeres mangakas en esta área».
«A menudo se dice que las mujeres son mejores para hablar de emociones, para escribir diálogos que ponen un dedo en la cabeza, y los hombres saben cómo crear historias con giros y volteretas. En cuanto a mí, creo que resulta difícil hoy en día hacer una distinción entre los géneros. Algunos hombres son realmente capaces de imaginar personajes sensibles y complejos, mientras que algunas mujeres logran crear escenas de acción (a veces violentas). Hoy en día, cada escritor tiene su propia especialidad. No importa si eres un hombre o una mujer».
Hiromu Arakawa ayudó a reafirmar la presencia de las autoras femeninas dentro del manga shōnen y la capacidad de estas para situarse como superventas, igual que lo hacían los autores masculinos. Además, su trabajo ratificó la tendencia que ya había marcado Takahashi: que el género del autor no dicta necesariamente la categoría demográfica de sus mangas.
Koyoharu Gotōge, un fenómeno global

Mencionar a Koyoharu Gotōge es hablar de una mangaka que ha rubricado una de las páginas más exitosas de la historia reciente del manga. La creadora de Kimetsu no Yaiba (Guardianes de la noche) consiguió que su serie de fantasía sobre cazadores de demonios alcanzara cifras increíbles, que se han magnificado con la triunfal adaptación al anime y al cine.
La joven mangaka ha firmado con su ópera prima un hito como pocos se han visto en el manga shōnen. En julio de 2025 había superado los 220 millones de copias en circulación (164 millones en Japón y 56 millones fuera del país).
Si lo comparamos con otros fenómenos contemporáneos, la serie de Gotōge no se queda rezagada. Aventaja a Ataque a los titanes y Jujutsu Kaisen (140 millones) y sigue la estela de Naruto (250 millones), Dragon Ball (260 millones) o Detective Conan (270 millones), si bien todavía se queda lejos de One Piece (450 millones de ejemplares vendidos).
Pero Guardianes de la noche representa todo un acontecimiento también en el cine y la televisión. La última película, Kimetsu no Yaiba: Mugen-jō-hen (La fortaleza infinita), se convirtió en el primer film japonés de la historia en batir los 100 mil millones de yenes de ingresos en taquilla en todo el mundo. Estrenada en Japón en julio de 2025 y reestrenada en cines a comienzos de 2026, sus números no dejan de aumentar: más de 27 millones de espectadores y una recaudación de 39.710 millones de yenes según el último recuento (5 de marzo).
Es la segunda cinta más taquillera de la historia de Japón y, con un mes todavía por delante para seguir ascendiendo, está muy cerca de alcanzar al número 1 en la lista, que no es otro que la primera película de la franquicia: Kimetsu no Yaiba: Mugen Ressha-hen (Tren Infinito), con 40.750 millones de yenes recaudados.
«Siempre cometo un montón de errores y no hay día en el que no me cuestione si esto de dibujar manga es lo mío. No obstante, pienso seguir esforzándome al máximo».
Publicada en Weekly Shonen Jump entre febrero de 2016 y mayo de 2020, Guardianes de la noche nos transporta a un Japón de la era Taishō donde los demonios asesinan sin piedad a los humanos al caer la noche. Solo el cuerpo de matademonios es capaz de plantarles cara y defender a la población. Cuando el líder de esas criaturas asesina a toda su familia y convierte a su hermana en un demonio, el joven Tanjirō Kamado emprenderá una tortuosa senda para acabar con ellos y devolver la humanidad a Nezuko.
Una trama de épica y peligros con un trasfondo emocional complejo: demonios que acaban dudando de su maldad, seres humanos marcados por las tragedias del pasado, protagonistas femeninas fuertes y decididas que dominan la espada y personaje masculinos sensibles y empáticos. Sin olvidar las dosis de humor que nos regala la trama cuando la tensión de la batalla se atenúa.
Y ahí reside el gran acierto de Koyoharu Gotōge: una mirada profunda que va más allá de la violencia o de la eterna lucha entre el bien y el mal. La mangaka japonesa, cuya preferencia por el anonimato sembró durante mucho tiempo las dudas sobre su género, es la líder de un fenómeno global e intergeneracional. Un relato que ha ampliado el mercado del manga más allá de las fronteras de Japón y que, aun encuadrado en el shōnen, es capaz de atraer a un público muy segmentado.
*La obra El género silenciado, de Iria Ros Piñeiro, me ha nutrido de información esencial para escribir este artículo. Mi agradecimiento también a NEUH por esta serie de artículos sobre la historia del manga y la presencia femenina en el sector https://www.neuh.es/2017/06/autoras-manga-siglo-xx-i/
Y Toren Smith y a la publicación Rumic World por la entrevista a Rumiko Takahashi de la que extraje sus declaraciones https://www.furinkan.com/takahashi/takahashi3.html
Las citas de Hiromu Arakawa pertenecen a dos entrevistas compartidas en el blog Random Arakawa https://randomarakawa.wordpress.com/2013/01/10/entrevistahiromuarakawa2003/ y https://randomarakawa.wordpress.com/2013/03/14/entrevistadeanimeland/
**Los datos de cifras de ventas y recaudación en taquilla están extraídos del portal japonés Oricon.

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