
¿Quién no ha soñado alguna vez con un viaje de los que te cambian la vida? ¿O con descubrir el amor donde menos esperabas hallarlo? Es el pilar sobre el que gira la novela Tokio a Medianoche, de la autora italiana Mia Another. Una historia romántica de dos mundos (el occidental y el japonés) que colisionan causando estragos a su alrededor, y que coquetea también con el peligro y lo prohibido, acercándonos a los bajos fondos de un Tokio tan repleto de contrastes como de líneas de tren.
La trama
Hailey Young se lanza a la aventura para comenzar una nueva vida en Tokio siguiendo los pasos de su hermano mayor Jamie, un genio de la informática con un presente próspero en la capital japonesa. Claro que, nada más aterrizar, la pobre se da de bruces con la realidad. Todo lo que contaba su hermano era una gran mentira: está arruinado y endeudado. Su piso tiene unas condiciones de salubridad dudosas y su empleo como repartidor de un restaurante de comida rápida apenas da para sobrevivir. Por si eso fuera poco, su prestamista no es precisamente un banco respetable.
Pese al bofetazo existencial, Hailey está dispuesta a ayudarle para saldar su deuda y regresar cuanto antes a su Illinois natal. Sin embargo, no tarda en descubrir que el sueldo en la prestigiosa empresa Saito, donde la han contratado como becaria, es insuficiente. Eso la llevará al barrio rojo de Kabukicho (Shinjuku), a trabajar como acompañante en el Temple Club, un local de ocio nocturno donde los clientes pagan por conversar, beber y jugar en la compañía de mujeres jóvenes y atractivas.
Por si no tuvieran ya suficientes problemas, todo se complicará más aún cuando Naoki Saito, presidente de la compañía Saito y jefe de Hailey, descubra la doble vida que lleva su nueva subalterna. Será entonces cuando dos realidades paralelas se vean abocadas a cruzarse y a entenderse.
Enemies to lovers
Hailey y Naoki son dos polos opuestos, procedentes de ambientes muy diferentes y a los que solamente les une la relación empleada-jefe. Además, los dos parecen detestarse desde su primer encuentro. ¡Son los ingredientes perfectos para un romance apasionado y prohibido!
Atraída en un primer momento por su atractivo y una elevada posición social, Hailey acabará por descubrir en Naoki a un hombre enamorado de su tierra y de su cultura que oculta sus verdaderos sentimientos tras una fachada de sobriedad, elegancia y cierta vanidad. Para ella, Naoki es alguien cálido que templa su corazón congelado en los crudos inviernos de Illinois.
Naoki, por su parte, descubre en Hailey a un ciclón de emociones, una joven espontánea y abierta que no teme en decir lo primero que se le pasa por la cabeza. Es ruidosa, descarada e impertinente, y lo detesta. Precisamente por ello, acabará profundamente enamorado.
¿Por qué? Porque bajo esa coraza de gran empresario respetable, Naoki todavía luce las cicatrices de un pasado marcado por el abandono, el silencio y la tristeza, y de un presente diseñado como un traje a medida por su padre. Para Naoki, esa vida de responsabilidades, presión y estrés, se siente igual que llevar todo el tiempo unos zapatos rígidos y dos tallas más pequeños. Hailey representa para él la esperanza, la emoción, la libertad. Todo lo que nunca ha podido permitirse.
Un ritmo que atrapa
Narrada en primera persona, casi siempre desde el punto de vista de Hailey y, en alguna ocasión, desde la perspectiva de Naoki, Tokio a Medianoche nos captura con un inicio trepidante que nos sumerge directamente en el lado más turbio de la noche tokiota. Aunque es cierto que nos promete acción, lo cierto es que la yakuza tiene un papel muy testimonial en esta novela, que se centra más en el romance entre Hailey y Naoki.
Eso no le resta mérito a la historia, cargada de detalles y estímulos sensoriales. En muchas escenas, Mia Another alcanza tal nivel de explicitud que logra acelerarnos el pulso. Se podría decir que ciertos encuentros entre Hailey y Naoki no dejan lugar a la imaginación.
Si los primeros párrafos nos presentan al protagonista masculino como un héroe salvador, conforme avance la trama veremos que Hailey también tiene su parte de heroína, aunque su rescate será más emocional que literal.
Contraste de realidades
«Creciste libre. Te enseñaron que podías ser quien quisieras, ir a cualquier lugar y hacer lo que quisieras».
Esta frase de Naoki representa a la perfección el choque cultural que se produce entre él y Hailey.
Naoki procede de una familia tradicional y estricta. Se ha criado bajo unas normas severas y sin amor. Hay unas expectativas puestas sobre él que se siente obligado a cumplir. Es, además, un hijo ilegítimo. Como primogénito y tras caer enfermo su padre, no le quedó más remedio que asumir la dirección de la compañía Saito hasta que su hermano estuviera capacitado. No es la vida que él desearía llevar y por eso observamos un conflicto interior en él entre lo que debe hacer y lo que quiere.
Así nos presenta Mia Another alguno de los principios más arraigados en la sociedad japonesa tradicional: la obediencia y el respeto a la figura paterna, la lealtad a la familia y una cierta obligación moral a preservar su prestigio con un comportamiento ejemplar y respetable.
La diferencia entre adaptarse y cambiar
La primera vez que leí Tokio a Medianoche, no me disgustó del todo la historia, aunque fui incapaz de empatizar con el personaje de Hailey Young. En la segunda lectura, que me atrapó del mismo modo a pesar de conocer de sobra el desenlace, sigo sin ser capaz de congeniar con ella. Me resulta demasiado prepotente y altanera (¡se queja de que la hayan puesto de becaria cuando está ante su primer contacto con el mundo laboral!) y vive obsesionada con las redes sociales y el postureo. Además da la sensación de que no quiere hacer el menor esfuerzo por adaptarse a la vida en Japón, creyendo, erróneamente, que tiene que cambiar por completo su forma de ser para encajar.
Esto nos llevaría a un debate interesante y seguramente daría para un post completo. Es cierto que para un occidental es complicado entender la cultura japonesa y requiere tiempo. Hay muchas formas de ofender o faltar al respeto incluso sin tener intención de ello, pero quizá se trate más de una cuestión de cambio de mentalidad que de convertirte en otra persona.
Volviendo a Tokio a Medianoche, he de decir que con Naoki, por el contrario, me resultó más sencillo conectar. Es una persona a la que le gusta detenerse para contemplar con sus propios ojos el mundo que le rodea, a pesar de llevar una vida ajetreada y de horarios rígidos. Alguien que nos mostraría encantado el Japón más secreto y auténtico, apartado de los flashes y las aglomeraciones turísticas. Un hombre de honor y tradiciones que podría estar dispuesto a poner todo en duda por la persona adecuada.
Pero no os voy a destripar el final de esta historia, mejor os dejo con lo descubráis por vosotras mismas…


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